eco shopping

Consumo, ¿ecológico?

En la “economía del consumo” pocas veces nos detenemos para analizar el porqué de nuestras compras.

Hace algunos años Abraham Maslow señaló la existencia de niveles al hablar de necesidades, clasificándolas de acuerdo a prioridades tales como: fisiológicas, de seguridad, de afiliación, reconocimiento y autorrealización. Estas clasificaciones pueden ser utilizadas como una guía al momento de realizar una compra verde, ya que para no caer en el consumismo ecológico es necesario ser conscientes de las diferentes opciones de compra y las consecuencias que estas implican para el bienestar del Planeta.

Al hablar de un consumo ecológico se entiende una acción consciente que reduce el impacto ambiental y reduce el gasto de recursos naturales, sin embargo ¿te has puesto a pensar que a pesar de consumir marcas amigables con el Planeta aún responden a los impulsos del consumismo comercial y estandarizado?

Esto es común y no es necesariamente malo, porque al menos ya buscas un sello o eco-etiqueta que avale que el producto o servicio que adquieres tiene un bajo impacto en el medio ambiente; pero para evitar caer en el “consumismo ecológico” es necesario ser un consumidor verdaderamente informado y responsable

Lo esencial para ser un consumidor responsable es preguntarnos por qué vamos a adquirir cierto producto y si de verdad lo necesitamos. Algunas veces ser un consumidor ambientalmente responsable implica NO hacer compras innecesarias. Ser un consumidor ecológico también implica ejercer el poder social que tenemos para recompensar las buenas prácticas empresariales; esto significa, en algunos casos, la abstinencia de comprar a ciertas marcas y de esta forma llamar la atención de sus líderes y como consumidores forzar a la empresa a que evolucionen sus técnicas de producción para ser más amigables con el medio ambiente.

Convertirnos en agentes de cambio ambiental y social es posible. El cambio de hábitos a un consumo ético y hacia una economía circular inicia en una persona y se propaga poco a poco en una sociedad completa. Descalificar nuestros esfuerzos individuales por un mejor planeta es algo que nunca debemos hacer ya que en nosotros está el cambio y se ha demostrado. Acciones como el “consumo colaborativo” surgieron gracias a que las buenas prácticas de unos cuantos iniciaron el camino para los demás. El consumo colaborativo lo vemos en los mercados de trueque que existen alrededor de la ciudad, en el préstamo temporal, el regalo de objetos en desuso y el alquiler.

Gracias a los consumidores ecológicos se puede dar paso a un modelo de negocio de comercio justo donde las partes productoras y los clientes tienen la libertad de ofrecer y decidir entre un gran número de opciones de compra de productos ecológicos y con alternativas sustentables. Para ser parte del comercio justo y fomentarlo es necesario conocer derechos y obligaciones que tenemos como usuarios, analizar necesidades y no caer ante impulsos de compra innecesarios o dañinos al Planeta.

El consumo responsable ecológicamente y el aprovechamiento de recursos nos ayuda a satisfacer necesidades primarias y de autorrealización ya que directa e indirectamente se convierte en una inversión redituable en el bienestar económico y social a nivel personal, lo que implica entonces el cuidado del entorno donde nos desenvolvemos.

El modelo económico lineal está siendo revisado a todos los niveles, desde el consumidor hasta las grandes empresa, en pensamiento orientado hacia una economía sostenible respetuosa con el medio ambiente; y sobre todo, preocupada por el cambio climático del planeta y sus consecuencias en futuras generaciones.

Recuerda que es imposible no causar un impacto en el Planeta, por ello siempre debemos tratar de reducir esa huella que dejamos en él.

Sergio Roldan - Earthgonomic



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