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Rutas de senderismo: Ascenso a Mount Speculation, Australia

Con una altitud de 1,672 metros, Mount Speculation es una recompensa a la vista tras un arduo ascenso.

Situado en el Parque Nacional Alpino de Victoria, en Australia; Mount Speculation es una de las tantas montañas de la región alpina de esta zona.

Aquella famosa frase de “Caminante no hay camino se hace camino al andar” quizás es una de las frases más convenientes cuando de subir a una montaña se trata. Cada paso cuenta para poder llegar a la meta, cada bocanada de aire, cada parada estratégica para recobrar fuerzas…todo orientado a un objetivo: La cumbre.

Como montañistas y senderistas sabemos que las grandes recompensas no sólo están en la cumbre, sino a cada paso del camino en cada árbol, cada paisaje a lo largo del camino; y es que la belleza de la naturaleza nos rodea, y aunque quizás suene ilógico, el camino es lo que dicta cuán reconfortante es llegar a la cumbre.

Primer objetivo: Koonika

Luego de escapar de la rutina diaria de la ciudad y del trabajo, nos dirigimos a Mansfield tras unas 2.30 horas de manejo desde la ciudad de Melbourne; donde acordamos encontrarnos con el grupo de senderismo para una cena llena de energía ahora que más del 90% de la población de este estado ha sido vacunada y que los restaurantes han abierto con mucho menos restricciones.

Es una buena oportunidad de ayudar a los empresarios a recuperar sus negocios y de liberar un poco de tensión de tantos confinamientos por el tema de la pandemia. Y por qué no? Una merecida cerveza entre amigos como una recompensa a una semana de esfuerzo en el trabajo.

Nuestra primera noche la hemos pasado en un Trailer Camp en tiendas o en nuestros vehículos, pues la verdadera faena comienza rayando el sol a las 6 am.

Un buen desayuno, y una manejada en nuestros vehiculos a todo terreno de una hora aproximadamente nos llevan a través de senderos de tierra y grava luego de pasar por la entrada de la zona turística de Mount Buller, hasta llegar al Mount Speculation Road donde dejamos los coches aparcados para el comienzo  de la jornada.

La flora de la zona es de pastizales perennes que duran todo el año, y que gracias a las recientes lluvias, se encuentra crecido significativamente, lo cual convierte el sendero en apenas una tenue línea a seguir, y que por momentos se pierde si no  prestas la debida atención.

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Para el ojo ávido de colores y vistas las flores locales no son de gran tamaño, pero lo que no tienen en dimensión lo tienen en belleza y aroma.  La zona se impregna en la mañana de una sensación de rocío y perfume de pequeñas flores como la Anemone Buttercup, las Marigolds, entre musgos y helechos que decoran y cuelgan de árboles de Eucalipto.

El clima, que había sido pronosticado de lluvia, ha cedido para darnos una nublada mañana, pero sin caminos resbalosos o llenos de barro por la lluvia.

Lo que pasa cuando no estiras antes de hacer ejercicio intenso.

El ascenso inicial comienza con una gran inclinación por varios kilómetros, y a la primera hora, por no haber estirado antes de comenzar he sufrido abruptamente de un tirón en la pantorrilla.

El dolor intenso, y la contracción muscular son intensos. Por lo que decido parar y aplicar un poco de masaje para relajar el músculo; y sobre todo unos minutos de descanso para dejar que el músculo se relaje y vuelva a su posición.

El líder de la excursión tomó la decisión de tomar mi mochila para aligerar el peso por un par de kilómetros y redistribuir el contenido entre algunos miembros del grupo. Aunque mi ego no lo toma a bien, mis pantorrillas si.

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Al poco tiempo, y después de haber aplicado un vendaje de compresión y un poco de ibuprofeno, el músculo  responde al resto del reto; y el foco de mi atención se centra en el primer reto del día: Koonika

Mount Koonika tiene una elevación de 1,522 metros; y aunque no suena como un gran reto, el ascenso a su cima se complica significativamente.

Acantilados a cada lado, y un sendero que consiste fundamentalmente en rocas de gran tamaño, hacen que el camino se pierda por momentos mientras que lo complica. Se hace necesario por momentos el uso de un compás y mapa para asegurarse de no desviar la ruta.

Luego de un par de horas, nos encontramos súbitamente con una pared casi vertical de rocas, no aptas para quienes sufran de vértigo o miedo a las alturas.

Los bastones de senderismo son puestos a un lado, para poder tener manos y pies libres para escalar y afianzarse a cada punto de anclaje posible. Tener buenas botas de senderismo con suficiente agarre es muy importante para garantizar el mejor apoyo.

En fila india, pero manteniendo una distancia segura, hemos logrado superar esta primera pared de piedras, sólo para encontrarnos con otra nueva pared un par de decenas de metros más adelante. 

Con casi el mismo grado de dificultad logramos superar este nuevo obstáculo natural para rodear una colina con un montículo de piedras el cual obviamente no tiene forma de ser superado sin cuerdas y anclajes. Este desvío lo hacemos con cuidado pues el sendero es de apenas unos pasos de ancho con el peligro de una caída al fondo de la montaña.

Al pasar este segmento del camino, unos 20 metros de ascenso bastante inclinado nos acercan un poco más hasta la cumbre de Koonika, y luego de pasarlo, se abre a nuestra vista una sinuosa ruta seguida de un ligero ascenso al tope de esta montaña.

La sensación de logro al ver el cúmulo de rocas que decoran la cima de Koonika como hito representativo, nos llena de adrenalina de la buena. 

Un merecido descanso para hacer un almuerzo en medio de la montaña es recompensado por unos rayos de sol que rompen las nubes para calentarnos y secar nuestro sudor.

La brisa es tenue y refrescante, el aire puro llena los pulmones. La sensación de paz  y silencio apenas se rompe por momentos con las risas y comentarios alegres de los compañeros de sendero.

Como un tributo a la montaña, coloco una piedra más en la pila que marca el punto más alto de Koonika. Una forma de dejar mi presencia marcada por cientos de años por venir desde que logré superar este obstáculo, y como norte para quienes quieran seguir este estilo de vida saludable. 

A la vista desde Koonika, Mount Speculation nos brinda su cara lateral; y aunque pareciera estar cerca, aún nos deparan un par de horas de camino para alcanzar nuestro campamento base.

Lo más difícil ha sido superado, el resto del sendero por la cordillera alpina australiana, es sinuoso, y aunque constantemente en ascenso, no tiene el grado de inclinación o dificultad que hemos sobrepasado.

Bordeando las colinas, luego de un rato el camino se pierde de nuevo, y uno de los senderistas, Sal, debe hacer uso de nuevo del mapa y el compás para encontrar una forma de volver al Speculation Track. Un descenso momentáneo por medio de los matorrales densamente tupidos, logramos encontrar la carretera que nos llevará al campamento.

El agua pura de la montaña. 

Una de las cosas que personalmente disfruto más cuando voy de paseo en la montaña es poder tomar agua directamente de los ríos. En particular, el agua de la región alpina australiana es refrescante y pura. 

Poder llenar una botella y ver agua completamente cristalina y fría me recuerda que la naturaleza nos provee de todo lo que necesitamos, y que debemos proteger lo pristina y saludable de las fuentes hídricas para el disfrute de generaciones por venir.

Luego de recargar el Camel Back con unos 3 litros de agua para hidratarse durante la noche, y suficiente para cocinar; caminamos en ascenso unos 30 minutos más hasta lo que será nuestro hogar en la silla de la cordillera.

Son ya las 4.30 de la tarde, y hemos caminado desde las 9.30 de la mañana casi de forma ininterrumpida. Las piernas necesitan descanso, y el cuerpo un poco de sustento.

Luego de armar la tienda de campaña y organizar el equipo, decidió preparar una sopa instantánea para calentar el organismo; pues la temperatura empieza a caer abruptamente gracias a las nubes que nos envuelven.

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La neblina nos rodea y carga el ambiente de humedad. El cambio de abrigo se hace necesario, tanto de abrigos como guantes y un gorro para calentarnos se hace necesario.

Ligeros de carga, y un poco más relajados, cenamos de nuestras comida deshidratada sentados al borde de las piedras con vista al valle. No hay restaurante de lujo que tenga una mejor vista que esta!

Uno de los miembros del grupo ha traído en su mochila un poco de vino Shiraz, todo un lujo y un premio a la vez por el esfuerzo.

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La noche cae lentamente, y antes de que se haga completamente oscuro nos retiramos a las tiendas de campaña. En medio de la noche pareciera llover, pero realmente es el rocío de las nubes que se condensa en las ramas de los árboles goteando incansablemente sobre el techo de nuestras carpas. El sonido es relajante, el cansancio latente; el sueño inminente.

Mount Speculation: ¡Qué premio!

El horario de montaña no está dictado por las manecillas del reloj, sino por la salida del sol. Y luego de una noche relajante y caliente dentro del saco de dormir, han borrado los estigmas del cansancio muscular.

Personalmente tengo un ritmo para levantarme en la montaña. Me gusta quedarme dentro de la carpa con la puerta abierta  mientras preparo el desayuno absorbiendo los olores de la mañana y disfrutando del silencio de la montaña.

Un café caliente, y un desayuno copioso para mí son necesarios para enfrentar el resto del camino que nos espera.

Sin saberlo yo, habíamos acampado apenas unos metros por debajo de la cumbre de Speculation, y aún rodeados de nubes, dejamos el campamento y las mochilas detrás para hacer cumbre a tan sólo unos 500 metros de distancia.

No tengo palabras para describir la belleza y espectáculo que me ha tocado vivir: Salir de por encima de las nubes a la cima totalmente soleada, como rompiendo un tenue velo de algodón hacia el sol.

El escenario cambia radicalmente, la temperatura sube, los colores se encienden, los ojos deben ajustarse a la intensidad de los rayos del sol.

El camino a la cumbre esta lleno de colores amarillos y naranjas de las florecillas que se decoran el piso de la montaña.

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Al llegar al tope, la vista es simplemente increíble. 360 grados a la redonda de montañas y valles, todos rodeados de nubes que como cascadas van cayendo y abrazando los topes como ríos de un material casi etéreo, fantasmal pero mágico. Nunca había visto semejante efecto hasta ahora, y la sensación de paz es abrumadora: ¡Qué bella es la naturaleza!

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Luego de tomar un tiempo para absorber un poco de belleza y de calor de los rayos del sol, bajamos al campamento a recoger las mochilas y emprender la bajada que por durante 3 horas y media nos llevó de forma abrupta hacia los coches.

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La utilización de los bastones de senderismo para evitar perder el equilibrio y buscar puntos de apoyo en la bajada es esencial. 

Las rodillas se resienten un poco. Bajar con calma pero constantemente buscando puntos de apoyo para los pies es parte de la estrategia. 

Nuevamente el clima cambia. Las nubes se disipan, y los rayos del sol penetran por encima del tope de los árboles para calentarnos un poco.

A medida que cambiamos de altitud la flora cambia, notablemente en el tamaño de las flores que a medida que bajamos se pueden apreciar de mayor dimensión.

Ver a lo lejos los coches es inspirador, sobre todo cuando te encuentras sudado y sin haberte bañado por un par de días. Ciertamente el único olor de montaña que aprecio es el de la naturaleza, no el mío después de semejante faena.

Esta es una de las rutas que ciertamente guardaré en mis recuerdos, y que repetiré en algún momento.

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