hongos

Hongos; manjar fascinante

Durante muchos años, los hongos también fueron considerados dentro del mismo reino de las plantas.

Al ser obtenidos ambos de la tierra era propicio que se clasificaran en el mismo reino; no obstante, ahora sabemos que son diferentes.

La principal distinción radica en que las plantas poseen clorofila. Como todos sabemos, ésta ayuda en el proceso de fotosíntesis. Las plantas absorben la luz solar, agua y CO₂ para producir sus propios alimentos. Sin embargo, los hongos no tienen clorofila; además de que carecen de su característico color verde, no son capaces de producir sus alimentos. Entonces lo obtienen como parásitos de sus anfitriones; toman la materia descompuesta y la transforman en su comida.

Estos organismos son fascinantes, su reproducción se da por medio de esporas y su papel es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas; regulan las poblaciones de plantas, animales e insectos. De acuerdo a datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), en nuestro país se conocen alrededor de 2135 especies y 95 infra especies. Aunque algunas son venenosas, la mayoría son comestibles.

Es desde la época prehispánica que se tiene conocimiento de su consumo; para las culturas precolombinas jugaban un papel importante en la alimentación y rituales. Durante la conquista, fueron satanizados y su uso se prohibió. Fue hasta épocas más recientes que se redescubrieron y se empezó a estudiar su estructura y beneficios.

Los hongos proveen de vitaminas, minerales y carbohidratos, por lo que su consumo es recomendable y benéfico. Se incluyen en dietas bajas en calorías y grasas, de modo que son efectivos para cuidar de la salud sin privarse de lo delicioso de los alimentos. Los hongos comestibles o setas abarcan diferentes especies, distintas en sabor, forma y tamaño. Entre los más comunes en nuestro país se encuentran champiñones, portobellos, senderillas, trompeta amarilla y trompeta de los muertos, gírgolas y, por supuesto, el huitlacoche.

Son muy versátiles a la hora de cocinar pues se pueden consumir crudos, fritos, cocidos, a la parrilla, a la plancha; aportan vitamina D, refuerzan el sistema inmunológico, mejoran la nutrición y pueden ayudar a prevenir y tratar ciertas enfermedades como asma , artritis o insuficiencia renal.

Pero se recomienda consumir hongos cultivados de forma orgánica; su característica absorbente hace que en ocasiones haya presencia de metales pesados en su composición. Cultivar tus propios hongos en casa es la mejor opción, representa un beneficio para la salud y la economía. Así que, tampoco te pierdas la oportunidad de aprender cómo cultivar hongos, con los talleres de Cultivo Artesanal de Hongos que Earthgonomic pone a tu disposición. Ayuda al medio ambiente y cuida tu salud. ¡Regístrate y participa!

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