tarragon

Tarragón, con un sabor similar al anís, es una magnífica especia que ayuda a dormir muy bien.

El tarragón es quizás más común en Europa que en América, sobretodo en Francia y Rusia, donde se cultiva y tiene variedades locales que aunque similares varían en aroma y gusto.

Con el tarragón se pueden adobar carnes y muchos alimentos, y precisamente allí radica uno de sus principales beneficios, pues las enzimas del tarragón no sólo ayudan a dar sabor y aroma a las comidas, sino que ayudan en el proceso de digestión a la descomposición de los alimentos de una forma suave, reduciendo no sólo la acidez estomacal, sino las indeseadas flatulencias para quienes sufren de ellas.

Es uno de las especias favoritas de la cocina francesa, en pequeñas cantidades es ingrediente primordial de una buena salsa Bernaise; y un elemento para atizar los sabores de platos como pescados, pollos o aquellos que tienen el huevo como base en su preparación

Así mismo, el tarragón es empleado en muchos países de Europa como una infusión para ayudar a obtener un sueño reparador, sino como un relajante del sistema nervioso para quienes sufren de hiperactividad y de nervios.

Una buena forma de irle tomando el gusto a este condimento es el de añadir algunas hojas frescas a los vegetales asados como tomates y zanahorias.

Así mismo, esta especia se puede emplear en forma de vinagre para aderezar ensaladas, con el antes mencionado efecto digestivo.

Si vas a almacenar el tarragón, en hojas disecadas debes almacenarlo en un envase cerrado al vacío y lejos del sol, no más de un año. Si es en hojas frescas, puedes colocar las mismas en vinagre dentro de un envase de vidrio dentro del refigerador.

Infusión de tarragón

Una cucharada de sus hojas x una taza de agua caliente.

Deja reposar por unos minutos y cuela las hojas.

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