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Economía Circular: aliado en la lucha contra la escasez y contaminación del agua

La situación del agua en México es crítica. En 2021, el país enfrentó una de sus sequías más severas, más de 50 millones de personas experimentaron algún tipo de escasez.

De acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, en el norte de México es donde se dan las peores condiciones, afectando la productividad de los cultivos y el acceso al agua potable de los habitantes.

Recientemente, Nuevo León atravesó por una fuerte sequía, que resultó en una serie de cortes de agua en al menos 650 colonias del estado, pues las presas que suministran al estado se encuentran a menos de la mitad de su capacidad de acuerdo a la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

La sobreexplotación de los mantos acuíferos es otro problema grave que enfrenta México, pues según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, en 2019 se contabilizaron 157 acuíferos en su mínima capacidad por la constante extracción de agua. Además, el 70% de los ríos, lagos y presas del país presentan diferentes grados de contaminación, de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


El Agua, líquido vital, ¿Qué tan abundante es?

El agua es un elemento abundante en la naturaleza: cerca del 71% del planeta está cubierto de agua, pero el 95% del agua se encuentra en los océanos, mientras el 4.96% restante se reparte principalmente en los casquetes polares, depósitos subterráneos y glaciares. Solamente el 0.04% del agua en la Tierra está disponible para el consumo de los seres vivos en los lagos y ríos.

Si quieres saber más cifras, lee Cúanta agua tiene el planeta?

Según la FAO, el 70% del agua dulce se destina a la agricultura, el 20% a diversos procesos del sector industrial y el consumo doméstico representa el 10% restante. Muchos procesos industriales requieren de grandes cantidades de agua, como ocurre en la minería durante los procesos de lavado, la fabricación de papel, la producción textil, las plantas hidroeléctricas y el enfriamiento de las centrales eléctricas. Varios de ellos requieren de productos químicos para el uso o limpieza de materiales o equipos, lo que a menudo causa una contaminación del agua, haciendo imposible su consumo.

Desde 2015, el Consejo Mundial del Agua considera que, para el año 2050, el suministro de agua en países en vías de desarrollo disminuirá debido al consumo excesivo, la contaminación de los recursos y el impacto del cambio climático, poniendo en riesgo la salud y la alimentación de millones de personas.

Debido a lo anterior, en los últimos años, muchas empresas han mostrado interés por establecer modelos circulares en sus planes de producción, considerando especialmente el uso de energías renovables. Estos modelos incluyen la reutilización de los recursos naturales, incluyendo métodos para promover la circularidad del agua.

¿Cómo sería posible aplicar la circularidad en el problema del agua en México?

La Economía Circular es un modelo económico que aprovecha al máximo los recursos, con el fin de reducir, reciclar y reutilizar todo aquello que se desecha para darle una segunda vida, evitando generar desperdicios y extraer materia prima de la naturaleza.

A diferencia de la economía lineal, que enfoca su producción bajo el concepto de adquirir-usar-eliminar, la economía circular propone aumentar el rendimiento de los materiales y productos durante el mayor tiempo posible, promoviendo una transición a las energías renovables y favorecer una reducción en costos de producción.

Debido a que la Economía Circular es definida como un modelo, y no solamente una meta, aplicar la circularidad en la industria requiere revisar a fondo las estrategias y planes de diseño para aprovechar al máximo los recursos disponibles y evitar que se desperdicien, incluyendo el agua. Para Miguel Ángel Santinelli, director de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, un tema que no se visualiza claramente es la circularidad del agua, un asunto que para México es de suma importancia, pues el 70% del país sufre de estrés hídrico, de acuerdo a Conagua.

De acuerdo con una investigación realizada por Chatham House, una ONG británica especializada en Relaciones Internacionales, la Economía Circular ha cobrado importancia en América Latina, dentro de tres grandes áreas industriales: los sectores que extraen materia prima, la bioeconomía y la gestión de residuos.

Gran parte de la circularidad del agua se logra a través de las mejoras en la depuración de las aguas residuales, lo que permite, simultáneamente, la recuperación de agua regenerada para nuevos usos.

Recientemente, algunas empresas mexicanas han establecido planes para el manejo de agua en las industrias de cosméticos, alimentos y energía. No obstante, Santinelli puntualiza que estos tratamientos deben ser implementados por los gobiernos, las empresas y la ciudadanía en una estrecha coordinación, para así apoyar la circularidad integral del agua en los ecosistemas urbanos, prioritariamente en las grandes ciudades cercanas a cuerpos de agua o en zonas áridas.


Acerca de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac:

La Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México, es Líder en la formación profesional de personas y organizaciones en materia de Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable a nivel nacional e internacional, siendo la única facultad de responsabilidad social en el mundo. Nuestros egresados son líderes con una sólida formación humana pero también, con amplia formación en responsabilidad social, que desde cada uno de sus ámbitos de actividad, impulsan acciones para que México crezca sustentablemente.

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