evolución del bombillo

La evolución del bombillo, o como ahorras electricidad mientras consumes menos recursos.

Has pensado que detrás de tu foco hay una planta de electricidad que funciona con combustible, y que arroja desechos al ambiente, y que éstos desechos tóxicos los respiras todos los días?

De la época de Thomas Alva Edison a la época actual han pasado unos cuantos años, y la tecnología en torno a la bombilla eléctrica ha ido evolucionando a pasos agigantados. Por un lado por la necesidad de mejor iluminación y más barata, y por otro lado por el impacto ambiental y que sobre los recursos naturales los bombillos ocasionan en general al ser producidos y luego desechados.

La historia del foco o bombilla incandescente es una historia relativamente reciente, del siglo XIX, y un tanto silenciosa; no nos damos cuenta que existe sino que hasta que el sol se acuesta, y nuestras actividades continúan. Sin embargo, el mundo moderno que no para ya las 24 horas depende de él en su totalidad; a medida que la industrialización ha avanzado, así lo ha hecho el foco.

Los primeros focos, de filamento de tungsteno tienen una vida útil de unas 1,000 horas; y poco a poco fueron reemplazados por los tubos fluorescentes en el siglo XX. Sin embargo el contenido de polvo de mercurio dentro de los tubos el altamente tóxico al ambiente, y cuando es desechado en el basurero y para a los rellenos sanitarios, su polvo bien se convierte en partículas que viajan en el aire, o poco a poco permean la tierra llegando al manto acuífero y a las fuentes de agua de las ciudades.

La contaminación por mercurio en el ser humano tiene graves consecuencias, y los niños incluso son mucho más susceptibles, ya que el, afecta el desarrollo tanto del feto en gestación como el desarrollo del cerebro del infante. Aún más, en adultos afecta el sistema nervioso, causando irritabilidad, nerviosismo y temblores, afecta la visión, causa vómitos y náuseas, irritación en la piel y daños en la vista.

Si una lámpara fluorescente se rompe en tu habitación, debes contener la respiración y salir de ella por al menos 10 minutos hasta que el polvo se asiente y puedas colocarte un tapabocas y recoger el residuo con una escoba y almacenar los restos en una bolsa plástica bien cerrada.

Si bien los tubos fluorescentes ahorran comparativamente con los incandescentes un 50% de energía, los bombillos LED (Light Emiting Diodes), no solo no contaminan, reducen tu consumo de energía,emiten luz de igual forma sino que tienen una vida útil de hasta 100,000 horas casi diez veces más que los fluorescentes; por lo que si aún los LED son un poco más caros al comprarlos, su costo por hora es a la larga mucho menor, no contiene tóxicos, y ahorra combustible en las plantas de energía.

Así que... !Evoluciona tu también, recicla tu tubo fluorescente compacto, ve cambiando los focos poco a poco, ahorra y conserva el ambiente!

Reduce tu costo de energía eléctrica comenzando con tus bombillas, pasando por los demás aparatos eléctricos y hasta tu aire acondicionado; empleando las nuevas tecnologías que te ayudan a ahorrar energía.

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