inundaciones

Las inundaciones en México; un problema de todos.

La época de tormentas siempre es un problema para la Ciudad de México...

Se ha tenido registro de inundaciones desde cientos de años atrás en la historia de la metrópoli, como la célebre inundación de 1629, cuando la ciudad entera se vio azotada por una tormenta de tal magnitud que resultó en cuantiosos daños materiales, la muerte de decenas de miles de personas; de hecho la ciudad quedó inundada por cinco años y casi quedó abandonada. De igual manera, se tienen fotografías del Centro de la ciudad, Reforma o Polanco, donde la gente se transportaba en lanchas debido al estancamiento del agua, las cuales datan de los años 50 o 70. Todo esto evidencia de los estragos ocasionados. Al tomar esto en cuenta, podemos ver que la capital del país nunca ha sido ajena al impacto negativo de las precipitaciones. Asimismo, sabemos que las consecuencias de estos desastres son más que una imagen antiestética; la detención del tránsito en las principales vías, el paro de servicios de transporte público como el metro, incluso condiciones insalubres para la población, entre otros.

Gracias a la construcción de redes de drenaje y sistemas de captación de agua de lluvias, a lo largo de los años se logró mitigar el daño de las tormentas. Proyectos como el Túnel Emisor Central o el próximo a inaugurarse Túnel Emisor Oriente (TEO), están pensados para captar el agua de drenaje. No obstante la ciudad no ha quedado totalmente exenta de inundaciones. Debido a las condiciones topográficas, las inundaciones son una constante; sabemos que la ciudad está asentada en un territorio ocupado por los antiguos lagos de Texcoco, Zumpango y Xochimilco. Pero la desaparición progresiva de estos, aunado a la deforestación y urbanización, impiden que el agua de lluvia sea filtrada de manera eficiente.

Pero, a pesar de todos estos esfuerzos ¿por qué la ciudad aún se inunda? Como se mencionó anteriormente, la urbanización juega un papel importante. En los últimos 50 años, la población de la capital pasó de 10 a 20 millones de habitantes; y esta explosión demográfica trae consigo todos sus efectos nocivos. Desabastecimiento de agua, contaminación y basura generada. Este último contribuye al tema de las inundaciones. Según la Secretaria de Protección Civil, el 50% de estas son causadas por la basura que obstruye el paso del agua a los sistemas de drenaje. Esto quiere decir que la población es la principal responsable de esta problemática. Malos hábitos como no depositar la basura en su lugar, o derramar en el desagüe sustancias como aceite u otros elementos pesados, propician todos los estragos antes mencionados.

Por lo tanto, debemos implementar en nuestras rutinas hábitos que nos ayuden a disminuir las consecuencias del mal manejo que hemos hecho de nuestros residuos, al tener presente que todo lo que llevemos a cabo, garantizará una mejor calidad de vida.


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